Hermoso Culto del Domingo 9 de Noviembre.
Este domingo vivimos un hermoso tiempo en la presencia del Señor. Nuestro hermano Mario Chávez compartió la predicación titulada “Que se haga conforme a tu fe”, basada en Mateo 9:27–29, pasaje donde Jesús responde a la súplica de dos ciegos preguntándoles: “¿Creéis que puedo hacer esto?” y declara luego: “Conforme a vuestra fe os sea hecho”. Este texto nos invita a examinar la calidad de nuestra fe y a reconocer que Dios obra de manera poderosa cuando confiamos plenamente en Él.
A la luz de la Palabra, meditamos en la pregunta central: ¿Qué significa tener fe? Este tema fue profundizado en tres puntos:
1. La fe como puente para la manifestación del poder de Dios.
La Biblia enseña que la fe abre el camino para que el poder de Dios se manifieste en nuestras vidas. Así como los ciegos creyeron que Jesús podía sanarlos, también nosotros debemos acercarnos al Señor confiando en su carácter y en sus promesas (Hebreos 11:6).
2. Fe demostrada en acción y confianza.
La fe no es solo un pensamiento interno; se expresa en acciones concretas. En las Escrituras vemos personas que, por creer, dieron pasos decisivos: Pedro caminando sobre el agua al llamado de Jesús, o la mujer del flujo de sangre que se abrió paso entre la multitud. La verdadera fe se evidencia en obediencia y dependencia de Dios.
3. El poder de Cristo operando en entornos de fe.
Cuando el ambiente está lleno de fe, Cristo obra con libertad. En varios pasajes, Jesús destacó la importancia de creer para ver milagros (Marcos 9:23). Por el contrario, la incredulidad puede limitar la obra que Dios quiere hacer. Recordamos también el ejemplo de Tomás, quien dudó al oír sobre la resurrección de Cristo; esa duda retrasó la bendición que Dios ya tenía preparada para él.
Conclusión.
El culto nos recordó que todo lo que Dios hace en nosotros está profundamente ligado a la fe con que acudimos a Él. No se trata de una fe perfecta, sino de una fe que reconoce el poder y la autoridad de Cristo, que actúa, confía y se mantiene firme incluso cuando no ve con claridad. Tal como Jesús declaró a los ciegos, “conforme a vuestra fe se hará”, así también nosotros somos llamados a vivir una fe que abre puertas, que transforma circunstancias y que permite que el poder de Cristo se manifieste en nuestra vida diaria.