Resumen Media Vigilia Viernes 10 de Octubre 
Iglesia Jesucristo Única Razón de Vivir

El pasado viernes 10 de octubre vivimos un hermoso culto de adoración y palabra en la Media Vigilia organizada por el Ministerio Femenino Unidas en Cristo, donde el Espíritu Santo se movió con poder entre nosotros. La pastora Leticia Ávila compartió un mensaje profundo y transformador tiulado: “Cuando el Amor es la mayor respuesta”. Mensaje basado en el libro de Rut 1:6-18, pasaje que nos invita a reflexionar sobre el amor, la lealtad y la fidelidad de Dios en medio de las pruebas.

Desde el comienzo, la pastora nos llevó a considerar el significado espiritual de los nombres mencionados en el libro de Rut. Mahlón, cuyo nombre significa enfermo” o “débil, y Quelión, que significa consumido” o “destrucción, representan la condición humana cuando se aparta de la fuente de vida: Dios. En contraste, Belén, llamada Casa del Pan, simboliza el lugar donde se encuentra el alimento verdadero, el pan que sacia el alma, y que en Cristo hallamos plenamente cumplido: Yo soy el pan de vida (Juan 6:35).

La historia nos muestra cómo Elimelec, junto a su familia, decidió salir de Belén en busca de sustento en Moab, una tierra extranjera. Sin embargo, esta decisión los condujo a la pérdida y al dolor. A través de este relato, comprendemos que muchas veces el ser humano se aleja del lugar donde Dios ha prometido su provisión, buscando soluciones en tierras ajenas, pero solo en la Casa del Pan, solo en la presencia del Señor, encontramos plenitud y esperanza.

En medio del quebranto y la desolación, surge una figura admirable: Rut, una mujer moabita que, a pesar de no pertenecer al pueblo de Israel, muestra un corazón fiel y lleno de amor. Su decisión de permanecer junto a Noemí expresada en sus célebres palabras: Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios”, refleja un amor que trasciende los lazos humanos, un amor nacido de una convicción profunda y una fe sincera.

El mensaje nos llevó a meditar en que la lealtad verdadera no se demuestra en los tiempos de abundancia, sino en medio de la prueba y la pérdida. Rut fue leal cuando nada parecía tener sentido, cuando el futuro era incierto. Y esa misma lealtad es la que Dios nos llama a vivir: permanecer firmes en la fe, aun cuando todo parezca desmoronarse. Así como Rut fue recompensada por su fidelidad, siendo parte del linaje del Rey David y, finalmente, de Jesucristo, también nosotros experimentamos la bendición de la fidelidad cuando decidimos quedarnos en la “Casa del Pan”, cuando escogemos confiar en el amor y la soberanía de Dios. La pastora Leticia Ávila nos recordó que el amor de Dios es constante, inquebrantable y eterno. Él nunca nos abandona, incluso cuando nos alejamos; siempre está dispuesto a recibirnos de nuevo en Belén, el lugar de su provisión y presencia. Fue una noche de profunda ministración, donde el pueblo fue invitado a renovar su compromiso con Dios, a volver al lugar de la fidelidad y el amor, y a recordar que el Dios de Rut y Noemí sigue siendo el mismo hoy: fiel, misericordioso y lleno de gracia.

Que este mensaje siga resonando en nuestros corazones, recordándonos que vale la pena permanecer en la Casa del Pan, porque allí habita la plenitud, la esperanza y el amor eterno de nuestro Salvador.

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